A través de una propuesta de zonificación, un plan regulador debe precisar dónde podrán ubicarse las viviendas, el comercio, las actividades productivas y las áreas verdes, así como también los criterios para las construcciones. También el plan regulador realiza una propuesta de “vialidad estructurante”, estableciendo las calles y accesos más importantes, los anchos entre líneas oficiales y las posibles expropiaciones.